domingo, 25 de octubre de 2009

El apellido Calvache 3ª parte




Los Calvache en Torredonjimeno y Jaén capital.

Todo aquel que haya iniciado una investigación genealógica sabe que el tiempo es nuestro peor enemigo. Al retroceder en él nos damos cuenta que nos pone la zancadilla una y otra vez.

Revoluciones, incendios, calamidades naturales… se alían con su transcurrir para ponernos más difícil nuestra investigación.

Sólo en puntuales ocasiones se llega al éxito y casi siempre es incompleto.

Gracias a la inestimable ayuda de Carlos Ramírez y de José Manuel Ureña, mis manos y ojos en esta investigación, he conseguido remontar los siglos hasta llegar al XVI.

El día siete de enero de 1581, en la parroquia de Santa María de Torredonjimeno se bautizó al primero nacido en esta villa, a Isabel Calvache, hija de Gabriel Calvache y de María Delgada, los padrinos fueron Juan Fernández y su mujer Catalina Ximénez.

Parece ser que a Torredonjimeno llegaron dos hermanos, Gabriel y Alonso Calvache, se casaron y tuvieron 13 hijos.

Lamentablemente en las partidas de bautismo no pone la procedencia de los padres por lo que la investigación se encuentra en este lugar en punto muerto a la espera de nuevas indagaciones.

Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando consulté el primer libro de bautismo de la hoy en día inexistente iglesia de San Lorenzo de Jaén capital, encontrando a Calvaches aún más anteriores:

+ El 9 de enero de 1554 se bautizó a Quiteria, hija de Luis Martínez de Calvache y de Isabel López, compadres fueron el prior Juan Romero y Quiteria López.

+ El 17 de febrero de 1565 se bautizó a Antonia, hija de Luis Martínez de Calvache y de Isabel López, fueron los compadres el beneficiado Fernando de Leyva y Quiteria López, abuela de la niña.

+ El 13 de octubre de 1567 se bautizó a Quiteria, hija de Luis Martínez de Calvache y de Isabel del Castillo, fueron sus compadres Cristóbal de Aguilar y María López.

En la próxima entrega veremos el apellido en Granada-Almería.

Saludos.
© copyright F. Maldonado Calvache. 2009

jueves, 20 de agosto de 2009

El apellido Calvache 2ª parte


El libro Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España de Francisco Piferrer de 1858, en su tomo cuarto nos dice de este apellido que “la familia distinguida en estos reinos con el apellido Calvache tuvo su primer asiento y origen en el reino de Galicia, y reconoce por tronco y principal ascendiente a Genaro Ponce de León, hermano del adelantado don Juan Ponce de León, que florecieron en el siglo XII y reconquistaron muchos pueblos de los moros. Y por haberse apoderado Genaro a fuerza de valor e intrepidez y después de una sangrienta lucha de un territorio llamado entonces Calvache tomó este nombre por apellido, y lo han conservado sus descendientes en memoria de tan esclarecido y esforzado progenitor, a pesar de ser oriundos de la ilustre casa de los Ponce de León.

En el año 1530 el emperador Carlos V hizo caballero doredo a Juan Evangelista Calvache, por real cédula en la cual se expresa ser descendiente del de arriba nombrado don Genaro Ponce de León, señor de Calvache y otros estados.

En tiempos posteriores se halla a don Francisco Calvache, de la jurisdicción de Pontevedra que casó con doña Jacoba de Pereira, hija del alcalde de la fortaleza de Olite, en Andalucía. Don Juan Payba casó con doña Beatriz de Calvache, cuyos hijos fueron don Juan, don Ventura y don Basilio de Payba y Calvache.

Sus armas son en campo de oro un puente verde y encima un caballero armado con espada, y en lo alto del escudo una rodela de gules y en ella una corona imperial de oro”.

Los Calvache en Villardompardo

El apellido Calvache tiene su origen en Villardompardo gracias al matrimonio entre una villarenga y un tosiriano.

El 27 de abril de 1795 Francisco de Sales Calvache, vecino de Torredonjimeno, hijo de Pedro Calvache y de María de Begaira, nieto por línea paterna de Juan Calvache y Josefa de Ortega, naturales de otra villa a la parroquia de Santa María, y por línea materna de Juan Manuel de Guevara e Isabel de Arquillo, de la misma naturaleza a la parroquia de san Pedro. Se casa con María Josefa de la Cámara, natural y vecina de Villardompardo, hija de Diego de la Cámara y de Manuela Josefa Pariente, nieta por línea paterna de Juan de la Cámara y María de Ortega y en la materna de Pedro Pariente, natural de esta villa y Ana de Torres, natural de Torredonjimeno.

En un próximo capítulo veremos el apellido en Torredonjimeno.

Saludos.
© copyright F. Maldonado Calvache. 2009

jueves, 13 de agosto de 2009

El apellido Calvache 1ª parte

Las ansias del conocimiento a veces nos llevan a lugares inexistentes en nuestra memoria.

El veinticuatro de marzo de dos mil ocho puse un mensaje en el foro de Villardompardo de Foro-ciudad.com. Pocos días antes había visto en la guía de teléfonos que en este pueblo abundaba el apellido, probé suerte, escribí un mensaje y el azar o destino hizo que respondiera Carlos Ramírez, estudioso y amante de la historia de su pueblo, Villardompardo.

Gracias a este simple hecho, se ha creado una buena relación de amistad y una colaboración que nos ha llevado a profundizar en el conocimiento de la historia.

Hace ya bastantes años que comencé mi investigación. Empecé preguntándoles a mis padres, abuelos y tíos, nombres, fechas, lugares… cualquier dato de cualquier persona siempre ha sido un pequeño tesoro que he guardado en mi cuaderno de notas. Datos que se han ido sumando a otros formando respuestas y que completan las ramas de ese árbol genealógico.

En la actualidad tengo cuatro ramas diferenciadas, la almeriense-granadina (Valle del Andarax-Guadix), la jiennense (Villardompardo-Torredonjimeno), la alicantina (Alcoy) y la extremeña.
Las ramas que estoy investigando son las dos primeras, una por ser la mía y la otra por disponer de la ayuda necesaria para ello.

Como en todo estudio genealógico, comenzaré por lo que ya se ha escrito.

El Diccionario Hispanoamericano de Heráldica en su volumen 31 página 237 nos dice que el apellido tiene su origen en Galicia, en 1530 el emperador Carlos V hizo caballero a Juan Evangelista Calvache por real cédula en la que se expresa que dicho Juan era descendiente de Genaro Ponce de León, Señor de Calvache, que tomó el nombre de este señorío por apellido, continuándolo sus sucesores. En la provincia de Valladolid tuvo casa solar en Medina del Campo, documentada en 1569, y en la ciudad de Valladolid.

Probaron su nobleza ante la Chancillería de Granada: Manuel de Calvache, vecino de Mazarrón (Murcia) en 1816 y Juan de Calvache y Moya, vecino de Laujar de Andarax (Almería) en 1832.
Este diccionario también nos describe como es el escudo de armas: en campo de oro, un puente de sinople sumado, de un guerrero jinete en un caballo blanco. En el jefe, una rodela de gules cargada de una corona imperial de oro.

El cronista y rey de armas Antonio de Rújula y Busel le indica las siguientes armas: en campo de oro, un puente de sinople y encima un caballero armado con una espada, en lo alto del escudo una rodela de gules y en ella una corona imperial de oro.

Los Osorio-Calvache de Granada usan un escudo partido primero en oro, con dos lobos de su color, puestos uno y otro, armas de Osorio y, segundo, en azur con cinco estrellas de oro puestas en souter, armas de Calvache. Bordura de gules cargada de nueve aspas de color.

Otros: en campo de oro, cinco bandas, de azur, cargada cada una de una cotiza ondulada, de plata.

Continuará.

© copyright F. Maldonado Calvache. 2009

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los primeros Mingorance

Los Mingorance o Mingo Orance se asentaron en Lanjarón como repobladores después de la guerra de las Alpujarras.
Esto es lo que he averiguado de los primeros:
+El repoblador Juan de Mingorance se casó con María del Olmo. Tuvo los siguientes hijos:
-Juan Mingorance, se casó en 1615 con Juana García.
-Polonia Mingorance, se casó en 1621 con Marcos de Moya.
-Pedro de Mingorance, se casó en 1621 con Isabel de Moya.
+El repoblador Pedro Mingorance se casó con Ángela López.
Tuvo como hijo a:
-Pedro Mingorance López, que fue el primero que nació en Lanjarón..
+El repoblador Tomás de Mingorance que llegó al pueblo con sus tres hijas: Catalina, María Isabel y Ana.
Si alguien tiene más datos o alguna corrección puede participar dejando un mensaje o escribiendo al autor.
Saludos.

martes, 23 de junio de 2009

Repoblación de Cojayar (Granada)

Según el libro de Apeo y Repoblación catorce repobladores llegaron a Cojayar, veamos sus nombres, procedencia y suertes que se les dieron:
Francisco Moreno, vecino de Navalmoral, suerte y media.
Luis de Moya, vecino de Osuna, tres suertes.
Juan Sánchez el viejo, vecino de Navalmoral, dos suertes.
Alonso Martín el viejo, vecino de Antequera, dos suertes.
Marcos Fernández, vecino de Navalmoral, dos suertes.
Juan Fernández, vecino de Navalmoral, suerte y media.
Martín Ruiz, vecino de Navalmoral, una suerte.
Francisco Fernández, vecino de Navalmoral, una suerte.
Juan Sánchez el mozo, vecino de Navalmoral, una suerte.
Francisco Moya, vecino de Osuna, una suerte.
Fernán Sánchez, vecino de Navalmoral, una suerte.
Alonso Martín el mozo, vecino de Antequera, una suerte.
Francisco Donaire, vecino de Martos, una suerte.
Mateo Sánchez, vecino de Navalmoral, una suerte.
Para lo incierto, una suerte.
Saludos.

martes, 26 de mayo de 2009

La Alpujarra: sus mitos y leyendas

Hace unas semanas un amigo me contaba que muchos años atrás, cuando era un chiquillo y no pasaban ni coches por su pueblo, se reunían los niños y se ponían a buscar los tesoros que dejaron los moros en la Alpujarra, como es lógico ni uno encontraron pero la diversión estaba asegurada.
Este hecho no es único, en la Alpujarra siempre ha habido una leyenda de riquezas ocultas envuelta con una aureola de misterio que ha hecho volar muchas imaginaciones.

En 1833 un escritor aventurero llamado Richard Ford recorrió los paisajes mineros de Berja, en ellos, se hacía referencia a leyendas de tesoros y misterios que se localizaban en una mina del tiempo de los fenicios, la enigmática Cueva de la Sabina.

En 1837 el botánico D. Boissier escribe : “Otra vez el encargado de la mina de Berja, a la vuelta de una excursión que venía de hacer, me contaba mitad risueño, mitad avergonzado que me había seguido de lejos, espiándome todo el tiempo porque había visto dirigirme a un lugar, donde según una vieja tradición, existían metales preciosos pero escondidos en el suelo a gran profundidad. No se adivinaría jamás por qué, según sus bravas gentes, este tesoro fue descubierto nada menos que por el rey Salomón que, en camino para Ophir, apercibida su flota por indicios insignificantes en los flancos de la montaña, desembarcó, y con ayuda de sortilegios por él conocidos, pudo abrir las rocas y volver cargado de riquezas. Se imagina que el secreto de estas palabras mágicas, perdido en el país debe ser transmitido por algún extranjero.”

En Dalías está la Cueva-mina del Sabinal, con muchos pasadizos secretos que conducen a través de un complicado laberinto a un fabuloso tesoro.

En Laujar de Andarax y Fondón existen leyendas que tienen como origen grandes construcciones, unas situadas en las sierras de alrededor y otras en una gran cueva, conocidas todas ellas con el nombre de “sepultura del gigante” por creer que en un tiempo fabuloso residieron allí cíclopes cuya lucha produjo el lanzamiento de grandes piedras en las que quedaron sepultados.

Todas estas leyendas tienen algo en común y es que se sitúan en lugares donde aparecen restos arqueológicos de lejanas civilizaciones.

He dejado para el final la que más me gusta, la que hace ponerme el sombrero de cuero y coger el látigo, la que hace sentirme como Indiana Jones, la leyenda de "la diosa de la riqueza”, recogida en el periódico Adelanto de Berja del 29 de marzo de 1936: “A finales del siglo XIX unos extranjeros intentaron hacer unas excavaciones en la parte de Villa Vieja (antiguo emplazamiento de Berja), con objeto de buscar “el Dios de la riqueza”, ídolo fenicio de incalculable valor pues se le suponía de oro macizo con los ojos de brillantes y, según contaba la tradición fue enterrado en ese cerro. Esto no se puede aceptar íntegramente, pues siempre existe algo de fantasía en estas cosas, pero lo que sí es un hecho, que no lo podemos poner en duda aunque no existan datos concretos que lo confirmen, es la ocupación de Berja por los fenicios durante un periodo de tiempo más o menos largo y, que dejó sentir sobre sus primitivos habitantes una influencia de su cultura superior…”

Cuentos que al pasar de boca en boca los han convertido en leyendas y cada lengua engrandeciola aún más.

Saludos.
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sábado, 9 de mayo de 2009

Apeo y repoblación de Otívar y Lentegí (Granada)

Juan del Castillo, vecino de Orán, 5 suertes.
Hernándo de Aranda, natural de Córdoba, 5 suertes.
Juan de Chavez, vecino de Trujillo, 4 suertes.
Alonso de Torres, vecino de Lucena, 1 suerte.
Juan Fernández, vecino de Pontevedra, 1 suerte.
Antonio Hernández, vecino de León, 1 suerte.
Andrés de Soria, vecino de León, 1 suerte.
Diego Velázquez, vecino de Jaén, 1 suerte.
Pedro Miguel Molero, vecino de Jaén, 1 suerte.
Cristobal de Cervero, vecino de Sevilla, 1 suerte.
Lázaro de Tamayo, vecino de Jaén, 1 suerte.
Pedro de Ochoa, vecino de la Rambla, 1 suerte.
Domingo de Almorox, vecino de Ravaquende, 1 suerte.
Juan Pérez, vecino de Ciudad Real, 1 suerte.
Juan de Turre, vecino de Úbeda, 1 suerte.
Martín de Baeza, vecino de Baeza, 1 suerte.
Antón Sánchez el mozo, vecino de León, 1 suerte.
Rodrigo Alonso de Mesa, vecino de Jaén, 1 suerte.
Gaspar Díaz, vecino de la Mata de Alcántara, 1 suerte.
Antón Alvarado, vecino de León, 1 suerte.
Juan Alberto, vecino de Gandía, 1 suerte.
Alonso Heredia, vecino de Andújar, 1 suerte.
Hernándo de Valderas, vecino de Sevilla, 1 suerte.
Aquiles de Poyatos, vecino de Jaén, 1 suerte.
Pedro Martín, vecino de Antequera, 1 suerte.
Francisco de Aranda, vecino de Antequera, 1 suerte.
Pedro de Almazán, vecino de Antequera, una suerte.

Saludos.

jueves, 7 de mayo de 2009

Mingorance y la escritura de la discordia

La foto que os odjunto es del libro de apeo y repoblación de Lanjarón.
En ella podeis ver cómo el escribano escribió el nombre:
Mingo / orance. (Haz clic sobre la foto).
Esto ha llevado a muchas teorías y confusiones, casi todas erróneas. Decir que es un apellido de origen chino es ridículo, lo dicen por Mingo. Sabed que éste es un nombre, Mingo es Domingo pero... y orance.
¿Sería Domingo Orance y de ahí derivó a Mingorance?
Trataré de resolver este misterio.
Saludos.

miércoles, 29 de abril de 2009

La batalla de Berja

Cuando viajas por el mundo y dices que eres de la Alpujarra siempre hay alguien que evoca viejos tiempos con un aire romántico y poético que esta tierra nunca ha tenido.
La época de la rebelión de los moriscos es la más conocida y estudiada, debo decir que gracias a la sublevación, hoy en día disponemos de abundante documentación escrita para hacernos una idea de cómo era la vida y las gentes en aquella época.
Uno de los hechos más importantes de la guerra sucedió en Berja, la batalla que allí se dio y que hoy en día lleva su nombre.

A primeros de junio de 1569 el Marqués de los Vélez a la cabeza de su ejército y procedente de Laujar acampó en Berja. Aben Humeya, cabecilla de la rebelión, interpretó como retirada este movimiento del marqués, reunió a su ejército (cinco mil hombres, tres mil ballesteros y arcabuceros y dos mil piqueros según unos cronistas y diez mil según otros) y fue en su persecución. El marqués, avisado por sus espías de lo que preparaba Aben Humeya dispuso a sus hombres esa noche para la batalla. En la plaza Vieja estableció su cuartel general y en torno a esta situó a su ejército: las compañías de Lorca por la Mohana y el camino de Dalías, las de Murcia en la calle del Olivar, entre la fuente Toro y Pago y en el camino que subía de Adra por Río Chico, otras compañías en la calle del Agua guardando las entradas de las calles que venían de Julbina, otras en el Picadero, la calle de Alcántara, el camino de Alcaudique, la Carrera de los Caballos… El marqués se quedó en la plaza con la caballería.

Aben Humeya que había salido aquella tarde de Ugíjar con sus hombres, llegó a Berja de madrugada, puso su puesto de mando en el Humilladero y atacó por tres lados, por Julbina, por el camino de Dalías y por la calle del Agua, con orden de llegar cuanto antes a la plaza donde se encontraba el marqués para capturarlo o matarlo. Iban los moriscos con las camisas puestas sobre sus sayos para conocerse en la oscuridad acompañados por cuatrocientos berberiscos recién llegados de África coronados con guirnaldas de flores porque habían jurado vencer o morir en la batalla (eran los muxehedines, que quiere decir mártires por la ley de Mahoma).

Los primeros en atacar fueron los que venían por el camino de Dalías, entraron por la calle de la Iglesia haciéndoles frente el capitán Barrionuevo que pudo contenerlos a pesar de que parte de sus hombres huyeron presos de terror. Los que entraron por la calle del Agua fueron recibidos por los arcabuceros del capitán Gualtero que, estaban parapetados en puertas y ventanas e hicieron en ellos gran mortandad. En la Carrera se libraba mientras un duro combate con los que venían de Julbina. No atacaron por la Fuente Toro.

Aben Humeya enviaba sucesivas oleadas de su ejército intentando conquistar las calles del pueblo porque sabía que en campo abierto no tenía nada que hacer contra la caballería cristiana. En la calle del Agua las descargas de arcabuces se sucedían sin interrupción, las cónicas decían: “era tanta la humareda de la pólvora que no se podían divisar bien los unos a los otros”. Las tropas apostadas en Fuente Toro y la caballería lanzaron un contraataque que hizo replegarse a los moriscos y huir en desbandada lo que enardeció los ánimos de los soldados, redoblaron su furia y la matanza de moriscos en huida se hizo general.

Después de la batalla el paisaje era horrendo, calles llenas de cadáveres, lamentos de los heridos. Murieron en esta batalla mil quinientos moriscos, perdieron diez banderas y muchos bagajes y bastimentos. Del lado cristiano, murieron veintidós infantes y dos escuderos, otros muchos resultaron heridos. Ordenó el marqués a la compañía de manchegos que había abandonado al capitán Barrionuevo y, se había refugiado en la torre de la iglesia, recogieran y quemaran los cadáveres de los moriscos, para que con ese trato les fueran perdiendo el miedo. Quemaron mil cuatrocientos noventa y cuatro. Después ordenó el marqués enterrar a sus muertos en la iglesia de Berja con todos los honores.

A partir de esta derrota Aben Humeya fue perdiendo su liderazgo acabando asesinado por los suyos.

Esto que acabo de contar sucedió hace 439 años, todavía se conservan los nombres de aquellas calles, fuente y caminos en Berja, cada vez que los visito me viene a la mente este capítulo de nuestra historia.

Desgraciadamente, este episodio, que cambió la historia de la Alpujarra, es poco conocido, a pesar de su gran importancia histórica, tan desconocido que muchos virgitanos que a diario pasean por sus calles nunca han oído hablar de ello.

Saludos.

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miércoles, 22 de abril de 2009

Repoblación de Darrícal (Almería)

En 1572 Darrícal tenía dos barrios, el de la Iglesia, con tres casas habitables y seis caídas y el barrio de los Cristianos con trece casas inhabitables. Años después en la visita que hizo Cuacos se relata que el primer barrio tenía 48 casas de las que sólo 14 estaban en buenas condiciones y en el otro barrio todas las casas estaban en ruinas.

Se repartieron 372 marjales de tierra de riego, 124 fanegas de secano, 31 de viña, 108 higueras, 155 olivos y hoja de morera para criar 39 onzas de simiente de gusanos de seda.

Los doce nuevos pobladores fueron:

Alonso Velásquez, de Carmona, dos suertes.
Pedro Velásquez, de Granada, una suerte.
Alonso Pérez, de Astorga, una suerte.
Pedro García, de Zafra, una suerte.
Miguel Fernández, de Cazorla, una suerte.
Diego Martín, de Zafra, una suerte.
Damián de la Zarza, de Santa Cruz, una suerte.
Diego Fernández, de Benavente, una suerte.
Juan Gómez de Arroyo, de Almagro, una suerte.
Esteban González, de Orihuela, una suerte.
Diego Fernández, de Benavente, una suerte.
Cristóbal de Cara, de Haro, una suerte.
Juan de Campos, de Medina del Campo, una suerte.
Juan de Bailo, de Medina del Campo, una suerte.
Fernando de Robles, de Vélez Málaga, una suerte.
Francisco de Molina, de Baza, una suerte.
Martín Vélez, de Baza, una suerte.

Se dio o reservó una suerte al beneficiado y otra al sacristán.

Saludos.

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jueves, 16 de abril de 2009

Repoblación de Cherín (Granada)

La repoblación de Cherín después de la sublevación, guerra y posterior expulsión de los moriscos se llevó a cabo con 13 cristianos viejos venidos de diversos lugares del reino.
Juan Márquez, vecino de Fonseca.
Juan González, vecino de Jerez.
¿? de Gámez, vecino de Alicante.
Alonso Moreno, vecino de Alcaracejo.
Mateo de Padilla, vecino de Martos.
Alonso de Padilla, vecino de Toledo.
Alonso Martín, vecino de Robledo.
Francisco de Cuenca, vecino de Terriza.
Juan Lechuga, vecino de Baena.
Fabián Jimenez, vecino de Llerena.
Alonso de Alcogulado, vecino de Portugal.
Magro González, vecino de Jerez.
Pedro Fernández, vecino de San Clemente.
Saludos.
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Lucainena de las Torres o de la Sierra (Almería)

La población de esta villa en 1740.
Diego García.
Juan Martínez.
Juan Martínez Chamorro.
Juan de Alcazar.
Miguel de la Villa.
Lorenzo Gutiérrez.
Juan Marín.
Sebastián de Ribera.
Bernabé de Bordenada.
Diego Luis de Ortega.
Tomé Martínez.
Gonzalo de Aranda.
Gabriel Martínez.
Bartolomé Sánchez.
Garcilaso Jimenez.
Alonso López.
Juan Rodríguez.
Juan Yuste.
Francisco de Rivas.
Gregorio Ferrus.
(Nota: se entiende como población a los cabeza de família).
Datos sacados del libro de apeo y repoblación de Lucainena de las Torres.
Saludos.
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domingo, 12 de abril de 2009

El apellido Mingorance

Éste puede ser considerado como un apellido andaluz.

Según el libro de apeo y repoblación de Lanjarón (Granada), en 1572 llegaron Pedro, Juan y Tomás de Mingorance con sus tres hijas, Catalina, María Isabel y Ana, procedentes del valle de Urega.

He buscado susodicho valle y no lo he encontrado por lo que pudiera ser que esta familia mintió sobre su origen, lo que abre multitud de interrogantes.

Llevo tiempo recopilando documentación sobre este apellido que quiero compartir con los estudiosos de éste. Esta es la dirección: http://picasaweb.google.com/indaloxes.

Sabed que todos los que os llamáis Mingorance tenéis vuestro origen en Lanjarón (Granada), aquí nació este apellido.

Si alguien tiene más información puede compartirla en este blog.
Saludos.
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sábado, 11 de abril de 2009

Prehistoria en la Baja Alpujarra

Estudiar un periodo de tiempo tan extenso y lejano se hace harto difícil por la poca cantidad de restos que han sido descubiertos, pero algunos hay y de gran importancia.

En 1868 Manuel de Góngora y Martínez en su libro Antigüedades Prehistóricas de Andalucía recoge el hallazgo prehistórico más importante producido en la Alpujarra, el descubrimiento de una necrópolis neolítica en la Cueva de los murciélagos, en Albuñol.

Gracias a este, conocemos cómo vivían, cómo vestían, que útiles manejaban, que plantas usaban… los antiguos pobladores de la Alpujarra.

En 1831 Juan Martín, propietario de los terrenos donde esta la cueva, se adentró en ella y vio la gran cantidad de guano acumulado en el transcurso de los siglos por los murciélagos que en ella habitaban, este lo usó para abonar sus campos. En 1857 se encontró una muestra de plomo en la cueva, se pensó que había más (en parte debido a la codicia y a la fiebre minera que se daba en esos años en toda la comarca), se formó una compañía minera y se dispuso todo para empezar a explotar la cueva. Al despejar la entrada interior de unos peñascos que la obstruían se divisó una sala en la que yacían tres esqueletos recostados, uno de los cuales ceñía una diadema de oro en el cráneo. Más adelante encontraron doce esqueletos colocados en semicírculo alrededor de un esqueleto de mujer, muy bien conservado y vestido con una túnica de piel abierta por el costado izquierdo y, sujeta por medio de correas enlazadas; también mostraba un collar de esparto, de cuyos anillos pendían caracolas de mar, exceptuando el anillo del centro que ostentaba un colmillo de jabalí labrado por un extremo. El esqueleto de la diadema vestía corta túnica de finísima tela de esparto, también los otros, aunque algo más toscas. Llevaban gorros de esparto doblados en su cono, de forma semiesférica. El calzado también era de esparto, muy bien labrado.

Había junto a los esqueletos cuchillos de esquisto, instrumentos y hachas de piedra, cuchillos y flechas con punta de pedernal pegadas a palos con betún, bolsas de esparto con cortantes armas de guijarro, vasijas de barro adornadas con filas de agujeros o con líneas perpendiculares, unas cocidas al sol y otras al fuego, un gran pedazo de piel gruesa, cuchillos y punzones de hueso y cucharas de madera trabajadas a piedra y fuego con el cazo ancho y prolongado, mango corto y con un agujero para llevarlas colgadas.

Cincuenta cadáveres se encontraron en toda la cueva, todos con sus calzados y trajes de esparto y armas de piedra. También se encontraron unas bolsas de esparto, unas llenas de tierra negra que en su origen serian alimentos, carbonizados por el paso del tiempo, otras, más pequeñas con mechones de pelo, flores, semillas de adormideras o conchas marinas.

Vivían en la edad de piedra, el único metal que conocían era el oro (al presentarse como pepitas y en estado puro), no conocieron ni el cobre, bronce o hierro, usaban armas y herramientas de piedra o hueso. Tenían vasijas de barro de varias hechuras y toscamente labradas, en forma oblonga, con un escaso reborde en el asiento; ligeramente cóncavas y prolongadas, con borde liso o pequeña vuelta en la parte superior; con asas poco salientes o sin ellas y adornos muy sencillos.
Sabían curtir las pieles, pero se vestían, calzaban y cubrían con trajes y esparteñas de esparto finamente trabajado, usaban tintes rojos y verdes para teñirlos.

Con la llegada de los Fenicios a las costas de Adra empezó el comercio con otros pueblos, el alpujarreño se hizo minero para comerciar con los nuevos visitantes, prueba de ello es la tablilla de plomo encontrada en una antigua mina de Berja con más de dos mil años de antigüedad.


En Turón nos encontramos más restos en el Cerrillo del Llanete y en la necrópolis del Marchal, esta última perteneciente a la cultura del Argar.
En Benínar hay indícios de asentamiento humano de la edad del cobre en el Cerrillo de la Gobernadora y del neolítico final en el Cerrillo de la Hoya de Cuenca.

Saludos.

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viernes, 10 de abril de 2009

Los Bérchules, repoblación y apeo 1ª parte

Índice de las suertes nuevamente reconocidas en este libro (de Apeo) de los trances y pagos y personas que los poseen, mandadas reconocer por el Concejo de este lugar, este año de mil setecientos doce.

Reconocidos por Mateo del Castillo, el mayor de los presentes.

Pedro Vicente, una suerte y media.
Julián de Valderenas, una suerte.
Pedro de Mendoza, cuatro suertes.
Pedro Díaz, una suerte.
Gil de Navarrete, una suerte y media.
Juan de Navarrete, una suerte.
Cristóbal Romero, dos suertes.
Francisco Peregrina, una suerte.
Melchor Díaz, una suerte.
Esteban Conrado, una suerte.
Juan de Salas, una suerte.
Sebastián del Castillo.
Alonso del Castillo, una suerte.
Alonso García, una suerte.
Juan de Cifuentes, dos suertes.
Marcos Navarro, una suerte.
Diego Fernández, dos suertes.
Pedro de Valdearenas, una suerte.
Diego Hidalgo, cuatro suertes.
Pedro Zapata, una suerte.
Fabián Díaz, una suerte.
Alonso Guerrero, dos suertes.
Francisco Fernández, una suerte.
Damián Martín, una suerte.
Pedro Fernández, una suerte.
Juan de la Tienda, dos suertes.
Álvaro Rodríguez, una suerte.
Bartolomé Sánchez Navarro, dos suertes.
Bernabé Navarro, una suerte.
Pedro Granados, una suerte.
Juan García Torrehumos, dos suertes.
Alonso Guerrero, el mozo, una suerte.
Pedro Sánchez, dos suertes.
Felipe de Rivas, dos suertes.
Antón Guerrero, una suerte.
Beneficiado, dos suertes con la añadida.
Los sacristanes, dos suertes, con la añadida.
Diego Fernández, una suerte.
José Navarro, una suerte.
Asensio Zapata, una suerte.
Juan del Castillo, una suerte.
María Magdalena, una suerte.
Blas de Rivas, una suerte.
Juan Fernández, una suerte.
Ygnes Morena, una suerte.
Alonso Montoya, una suerte.
Juan de Peregrina, una suerte.
Francisco Fernández del Castillo, una suerte.
Las dos inciertas suertes.
Alonso Sánchez Carpintero, una suerte.

(páginas 358 y 359 del libro de apeo).

Saludos.

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Repoblación de Benínar 1572

En 1572 se produce la repoblación de Benínar, estos fueron los repobladores y su origen según su libro de apeo y repartimiento:
Bartolomé Márquez, natural de Almonaster.
Diego de Vitoria, natural de Navarra.
Andrés Martín, natural de Almagro.
Juan Rodríguez, natural de Otero.
Juan Lopez, de Baza.
Alonso de Coholado, de Orán.
Antón Sardo, de Cerdeña.
Alonso Merino, de Écija.
Martín Rodríguez, de Otero.
Pedro de Hoces, de Sevilla. Juan de Baza que vino en lugar del valenciano Ginés Gambau.
Estos son los 10 cristianos viejos que se asentaron en el pueblo, algunos apellidos se han perdido, otros han perdurado como Vitoria, Martín, Rodríguez.
Esta lista la he transcrito del libro de apeo, corrigiendo los errores que cometió el padre Tapia Garrido en su "Historia general de Almería y su provincia".

Saludos.
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jueves, 9 de abril de 2009

Acequias y molinos de Benínar

Había siete acequias principales y dos secundarias, siempre a partir de «presas» levantadas en el río.
La prolongación de la vega estuvo asegurada por la superposición de pequeños sistemas de irrigación; este denso entramado quedó diferenciado arbitrariamente con la división administrativa consecuente a la creación de los modernos municipios. En la margen izquierda quedaban las denominadas:

1. -Acequia Real o de La Torrecilla, por el paraje de donde partía, nacía inmediatamente antes del molino homónimo (Darrícal) que usaba el agua para, sin dar lugar a regadío, verterla en la acequia; era la más larga del termino (unos cinco km.) y regaba los pagos de El Paso, Hortigüela, El Hornillo, El Cantoncillo, Los Blanquizales, Majalones, Ramblilla, La Joya, La Almazara y Las Cebadillas; en total, poco más de 2.000 celemines. Su primer tramo estaba excavado en piedra, al igual que La Zanja, aunque estaba cubierta.
Daba movimiento a tres molinos. El Molino de la Carigüela, situado en el paraje de Las Quintillas, quedaba emplazado en mitad de un bancal; en línea con el «sistema», disponía de un cubo y una sola piedra. Dejó de trabajar hacia 1960 y sus restos quedan anegados por las aguas del pantano; su situación coincide con la que recogen el Catastro de Ensenada para un molino, por lo que su estructura básica debe pertenecer a esta época. El llamado Molino de los Niños se ubicó en el paraje de La Almazara, en la Ramblilla de Hirmes. Al igual que el anterior, molía permanentemente. En el espacio geográfico, además del molino, existía una almazara (de ahí la denominación del área) en dirección a Darrícal y una yesera con un redil.
La Molineta estaba dentro del casco urbano y era de reducidas dimensiones: una piedra y un pequeño salto en una minúscula casilla para el trabajo.

2.- Acequia Colón, nacía también en término municipal de Darrícal, por debajo de La Torrecilla, gracias a unos surgideros naturales en el álveo; regaba unos 500 celemines del pago Colón, Peñón de la Jaca y Callejón de la Vega, expresiva denominación con la que se reconocía la extrema estrechez del área cultivada. Sólo los sobrantes regaban tierras de Benínar (Las Majadillas).

3.- Acequia del Lugar, nacía en Las Majadillas, término de Darrícal, unos cien metros enfrente y por encima de la Rambla de Turón, y regaba unos 200 celemines de los pagos de La Ramblilla y El Lugar. Definió el perímetro inferior del núcleo principal de la población, por lo que debió de ser diseñada con su fundación, probablemente de la segunda mitad del s. VIII a la primera del IX. Para salvar los Bcos Peneque y de Las Quiebras se construyeron sendas alcantarillas. Daba impulso al Molino del Puente, que se construyó al lado del puente (de ahí su nombre) y tenía un caz y un solo cubo que daba movimiento alternativo a dos piedras. Recibía el encanao (acequia que cruzaba el río o una rambla, impermeabilizándose con launa) del Molino de las Tres Piedras y, a su vez, la daba al Molino de Mecila. La acequia del Lugar tomaba el agua de un nacimiento en el Río y de la agua de éste, encauzándola después por debajo de La Vegueta, monte de olivos, mediante un túnel al que se unían dos minillas más.

4.- Acequia de La Habana, la más baja, captaba las aguas en la desembocadura del Bco del Muerto, atravesando los de Peneque y Las Quiebras; terminaba en el molino, de donde evacuaba al Río, y regaba unos 80 celemines. El Molino Hondero quedaba inscrito en este pequeño sistema, que regaba unos 50 celemines en el Pecho del Algarrobo, de donde sacaron las piedras para el pantano.
Por la margen derecha se distribuyeron las conocidas como:

5.- Acequia del Rincón Alto, que regaba unos 60 celemines de Darrícal.

6.- Acequia del Rincón Bajo, nacía en La Yesera y atravesaba con una mina el tramo inicial del Tajo del Río; regaba unos 1.000 celemines de los pagos del Rincón Bajo, La Rambla y Mecila Alta, el único paraje del municipio que se regaba con los sobrantes, es decir que no dispuso de derecho a riego fijo.
El Molino de las Tres Piedras, situado en la Rambla de Darrícal, disponía de cuatro naves y tres cubos; aunque sólo molía cuando se regaba, por lo que todas las tardes el molinero revisaba la toma de la acequia; el agua sobrante se vertía en el Río durante el invierno, pero en verano se encanaba hacia el Molino del Puente.

7.- Acequia de La Mecila, partió enfrente de El Murallón, algunas decenas de metros por encima del Puente de la Ctra a Turón. Movía el Molino de Mecila, que estaba ubicado, como el anterior, a la otra orilla y con su agua se regaba la Mecila Baja. Era de grandes dimensiones (dos cubos) y tomaba el agua de la acequia homónima, conduciéndola mediante un caz o acequia terriza (en Benínar siempre lo fueron de tierra). Movía también una almazara colindante.

8.- Acequia de Los Pantanos, lindaba con El Murallón donde recogía las aguas del nacimiento homónimo, que era un surgidero natural a un lado del lecho del Río, regaba unos 70 celemines.
Los dos sistemas menores se localizaban Río abajo, también en la margen derecha.

Estaban constituidos por las Acequias del Tajo de las Palomas, con una galería curva, excavada en el tajo del cauce y que regaba doce celemines, y la del Espolón, Río abajo, con veinticuatro celemines.
Saludos.

martes, 7 de abril de 2009

Repobladores de Válor (Granada)

A finales del siglo XVI el pueblo de Válor (Granada) se repobló con gentes del resto del reino, en este caso casi todos son de la provincia de Jaén, estos son sus nombres y procedencia:
Juan Hurtado, vecino de Ibros.
Alonso Ruiz, vecino de Ibros.
Asensio Bollo, vecino de Ibros.
Francisco Martínes, vecino de la Alcarria.
Hernando de Padilla, vecino de Ibros.
Gregorio Bollo, el mozo, vecino de Ibros.
Juan Garzón, el viejo, vecino de Ibros.
Gregorio Bollo, el viejo, vecino de Ibros.
Bartolome de Aragón, vecino de Ibros.
Juan Perez, hijo de Bartolomé Moreno, vecino de Ibros.
Mateo Bollo, vecino de Ibros.
Martín Bollo, vecino de Ibros.
Juan Juarez, vecino de Ibros.
Alonso Martín, vecino de Baena.
Martín Lopez Muñoz, vecino de la Alcarria.
Anton Ballestero, vecino de Ibros.
Pedro Granado, el viejo, vecino de Ibros.
Bartolomé Juarez, vecino de Ibros.
Martín de Torres, vecino de Ibros.
Francisco Muñoz, vecino de Ibros.
Bernardino Ballestero, vecino de Ibros.
Alonso Hurtado, vecino de Baena.
Juan Martínez, vecino de Baeza.
Miguel Bollo, vecino de Ibros.
Bartolomé Garzón, vecino de Ibros.
Diego, vecino del Marmol.
Bernardo Garzón, vecino de Ibros.
Juan Garzón, el mozo, vecino de Ibros.
María Valor, vecina de Úbeda.
Francisco Muñoz, el viejo, vecino de Ibros.
Pedro López, vecino de Ibros.
Miguel Bollo, el mozo, vecino de Ibros.
Miguel Gallego, vecino de Baeza.
Alvaro Vélez, vecino de Priego.
Diego de Córdoba, vecino de Ugíjar.
Rodrigo Cabrezo, vecino de Ibros.
Pedro Garrido, vecino de Ibros.
Bartolomé Moreno, vecino de Ibros.
Lázaro de Padilla, vecino de Bexixar.
Gonzalo Martínez, vecino de Baeza.
Juan de Medina Ferrero, vecino de Ibros.
Juan Benegas, vecino de Baeza.
Antón Coca, vecino de ¿Canena?.
Francisco de Arieta, vecino de Baeza.
Martín Hurtado, vecino de Ibros.
Pedro Juarez, vecino de Ibros.
Pedro Ruiz, vecino de Ibros.
Fernan González, vecino de Ibros.
Fernando de Rosa, vecino de Ibros.
Miguel Rubio, vecino de Baeza.
Juan de Padilla, vecino de Ibros.
Bartolomé Garzón, vecino de Ibros.
Miguel López, vecino de Baeza.
Juan de Rosa, vecino de Ibros.
Fernando Pérez, vecino de Ibros.
Francisco Campos, vecino de Ibros.
Diego Martínez, vecino de Ibros.
Cristobal Juarez, vecino de Ibros.
Sebastian de Morón, vecino del Mármol.
Juan Garrido Marín, no pone procedencia.
Martín López, vecino de Baeza.
Bartolomé Sánchez, vecino de Ibros.
Francisco Martín de Aguilar.
Juan Hurtado, de Ibros.
Diego ¿?, vecino de la Alcarria.
Saludos.
© copyright Indaloxes. 2009

Indalo vs Indaloxes

El nombre de Indalo hace referencia a la pintura ruprestre de un hombre tensando un arco que esta en la Cueva de los Letreros, en Velez Blanco (Almería).
Antiguamente se solía pintar este símbolo en la puerta de las casas para evitar "el mal de ojo", para que no entrase en la vivienda.
Hoy en día es el símbolo de Almería (España), mi tierra.
Mi gran pasión es la historia y, poco a poco, iré publicando en este blog artículos que supongo interesantes para que el que me esta leyendo haga de este blog parada obligada.
También publicaré mis investigaciones genealógicas de los apellidos alpujarreños, todos ellos con origen en los siglos XVI-XVII.