viernes, 1 de febrero de 2013
Recetas alpujarreñas III. Las migas
sábado, 19 de enero de 2013
Recetas alpujarreñas II. Piñata
Otra receta típica alpujarreña para recordar y llevar a nuestra mesa.
Ingredientes para 4 raciones:
-Longaniza (si es de Berja, mejor).
-1 Tomate.
-3 Pimientos pequeños.
-1 Cebolla mediana.
-2 Patatas.
-150 gramos de Figüelos o judías verdes.
-Ajo.
-Azafrán.
-Sal.
-Aceite de oliva.
Una vez cocidas, se le añade todo el sofrito que hemos preparado anteriormente, 10 minutos hirviendo y "a comer".
En caso de no tener figüelos, porque no siempre hay, se hace también con judías verdes y está de lujo. También se le puede añadir calabaza, berenjena y arroz.
Nota. Los figüelos son un tipo de judía.
Saludos.
domingo, 19 de febrero de 2012
El apellido Maldonado en Benínar. Segunda parte.
Hay que reconocer que aquellos que en su día ostentaron el poder y riqueza en la Alpujarra, dejaran constancia documental de sus vidas y obras al representar el poder político, eclesiástico y social haciendo que su estudio sea más fácil, completo e interesante. Pero eran los pecheros, el pueblo llano, los que con su trabajo diario y anónimo forjaron esta tierra.
Estudiar la historia genealógica de nuestro pueblo es harto difícil, primero porque nadie se ha preocupado y segundo porque seguimos sin preocuparnos. Esto unido a que parte del archivo municipal se perdió en la inundación, a que el parroquial sólo tenga unos libros de finales del XIX y XX y a la poca afición que había entre los benineros de ir al notario, hace que este estudio genealógico no sea todo lo completo que este autor quisiera.
Debajo dejo mi correo electrónico por si alguien tiene y quiere mandar algún dato que complete este estudio.
Para la defensa de la costa se crearon milicias, éstas las componían los habitantes varones mayores de edad de los pueblos, cuándo se tocaba rebato debían presentarse con sus armas en la plaza del pueblo listos para la defensa.
Sobre 1610-15 se creó la de Murtas que la componían los pueblos de Murtas, Turón, Darrícal, Lucainena y Benínar. Al frente de esta milicia pusieron al joven capitán Maldonado que al casarse con María de Martos crearon una de las ramas más importantes del apellido en la Alpujarra. (En su día trataré este tema con mayor profundidad).
La llegada del apellido a Benínar se produjo unas cuantas generaciones después, en la segunda mitad del siglo XVIII. Juan Eugenio Maldonado, rico agricultor de Turón y con tierras en Benínar casa en primeras nupcias con la beninera Francisca Callejón y al enviudar de ésta con su prima Ana de Baños. Juan Eugenio se estableció en Benínar y al casarse dos veces creó a su vez dos ramas.









Muchos años después, sobre 1845, coincidiendo con el auge que va tomando la minería en Benínar, llegan al pueblo procedentes de Murtas un joven matrimonio, él se llama Andrés Maldonado y ella María Linares con al menos dos niños pequeños, Trinidad y Antonio, que casarán con benineros, dando lugar a la segunda rama del apellido.





martes, 7 de febrero de 2012
Genealogía del apellido Maldonado en Benínar. Primera parte.
Hay quien piensa que esto de la genealogía es una somera gilipollez. ¿De qué sirve? ¿Para qué pierdes el tiempo con eso? Esas preguntas más de una vez han sonado en mis oídos. Para esos arcanos de la palabra comienzo este artículo.
En los lejanos tiempos de la EGB nos enseñaron que el hombre o mujer, pasa por cuatro etapas en la vida, nace, crece, se reproduce y muere. Mientras pasamos de una etapa a otra dedicamos el tiempo a estudiar, ver la tele, ir a la playa, viajar, leer, amar… En algún momento de esa vida todos dejaremos un legado para que generaciones futuras sepan algo de nosotros, de cómo vivimos, quienes éramos. Ellos, los que están por nacer, lo tendrán más fácil ya que internet se ha convertido en el gran hermano y ha hecho nuestras vidas y obras públicas.
Por poneros un ejemplo de qué hablo, ¿Os acordáis del vídeo que hizo Jesús de Benínar? Cómo disfrutamos al vernos y ver a aquellos que tanto hemos amado y ya no los tenemos a nuestro lado. Ese legado ya es parte de la historia de nuestro pueblo, de Benínar.
Para mi, hacer la genealogía de un apellido no es poner una serie de nombres compuestos de palabras y alineados de arriba hacia abajo, no es eso, primero hay que saber quien fue y después indagar si hizo algo digno de contar porque la historia de los pueblos la hacen las personas.
En junio de 1980 comencé a investigar el apellido, cogí una libreta y fui a ver a mi abuela, viuda de Juan el ebanista, mujer de prodigiosa memoria que en una tarde me la llenó de nombres y apellidos, fechas, anécdotas y un sinfín de datos que sirvieron de base para comenzar esta andadura.
“Taitantos” años después, tras muchas horas pasadas en archivos, mucho tesón, paciencia y trabajo, esa base se ha consolidado en sólidos cimientos.

Para comenzar, en esta primera parte hay que ir a los albores, al nacimiento del apellido, todos los apellidos tienen un origen, puede ser toponímico, de un oficio, de un mote… el nuestro es singular, nació sobre el año 1190.
En 1874 nos lo relata en su libro “Origen del apellido Maldonado” el Duque de Rivas.
El linaje comienza en el almirante aragonés Pérez de Aldana que, regresando con su flota al puerto de Barcelona después de batallar y liberar Sicilia, Nápoles y Malta a los “infieles” y ser gravemente herido, se desencadena una tormenta que hace peligrar los barcos. Pérez de Aldana ruega a la Virgen de Montserrat para que pase la tormenta y llegue la calma prometiendo peregrinación a su santuario, así sucedió.
Cuenta el Duque de Rivas:
“El día de la Virgen de Montserrat acuden a su santuario gentes de toda España y sin excepción de ninguna clase, que vienen de todo el mundo peregrinos a millares, hasta herejes y paganos buscando alivio a sus males. En medio de aquellas turbas, entre confusión tan grande, en una humilde camilla sube enfermo y anhelante, disfrazado de remero a cumplimentar el voto con que libertó sus naves el noble Pérez de Aldana, aragonés almirante.
Llega a la puerta del templo donde lo acogen los frailes y colocan la camilla de la que no puede alzarse tras de un pilar de crucero desde donde el enfermo alcance, a cubierto del bullicio a ver las solemnidades…
Un caballero francés, de escuderos y pajes, penetra con desenfado notable hasta lograr colocarse junto al pilar donde yacía el Almirante… Y el tal francés caballero, sin que respeto le ataje y por ver más a su gusto, cansado ya de empinarse se sube en la camilla donde Pérez de Aldana yace.
Aldana
Cuidad, vos, caballero,
lo que hacéis por distracción,
guardad consideración
a un impedido remero.
Francés
Basta, buen hombre. Si vos
qué pie excelso os ha pisado
conocieseis, muy honrado
os creyérais, vive Dios.
Aldana
Pues si a vos adivinar
Os fuera dado quien es
Este en quien ponéis los pies,
Por Dios que habíais de temblar.
Francés
¿Temblar yo? ¡Temblar! ¡Insano!...
Soy Duque de Normandía
Y a no estar aquí podría
El pie en tu rostro villano.
Aldana
Yo desprecio tu blasón
y tu estirpe soberana,
porque soy Pérez de Aldana,
Almirante de Aragón.
Y porque fuera gran mengua
profanar el templo santo
vive Dios, no me levanto
para arrancaros la lengua.
Más juro de insulto tal,
Si cobro mi muerto brío
Pediros en desafío
La reparación cabal”
Francés
Os esperaré en París
Y dispuesto a todo estoy.
Aldana
¡Ay de vos si a Francia voy!
Francés
¡Ay de vos si allá venís!
No hablaron más porque la gente comenzó a alterarse y convenía mesura en el lugar sagrado. El francés tiró el guante a Aldana y se perdió entre la turba.
El Almirante sanó y llegó a París, se preparó el lugar de desafío regiamente adornado como correspondía al Duque de Normandía, hijo del rey de Francia…”
Comienza el duelo, cada uno sube en su caballo y coge su lanza, los golpes del Almirante eran tan certeros que a cada uno desprendía un lirio de oro del escudo del francés. Después luchan a espada venciendo el aragonés, cuenta el Duque de Rivas:
“A un golpe de Aldana cayó como muerto el Duque y le iba a rematar Aldana cuando el rey se interpuso.
Afortunado triunfador, yo empeño
mi palabra real, mi nombre augusto,
ya que del hijo que idolatro, dueño
os hizo en esta lid el cielo justo,
de daros de su vida en desempeño
cuánto anhelar pudiera vuestro gusto.
Pedid, pedid, satisfaceros fio,
Y guardad como prenda el cetro mío.
Oyéndolo suspende la venganza el almirante noble y, el cuchillo tirando, el cetro con respeto alcanza del polvo que ofuscaba su alto brillo. Saluda al rey con plena confianza, monta gallardo y grave en el tordillo y deja del estadio los confines, saludándole trompas y clarines.
El Rey de Francia en su trono
Servido está y circundado
De príncipes, duques, pares,
de su reino dignatarios,
y con ellos gravemente
trata sobre el grave caso
de la vida y del rescate
del príncipe desdichado.
Del Duque de Normandía
que aún convaleciente y flaco
de la herida peligrosa
y del golpe del caballo,
del dolor del vencimiento
y de haber visto rodando
por el polvo sus blasones
y su noble escudo en blanco;
melancólico silencio
guardó en el debate largo.
…
Hay un diálogo entre el Rey y el Almirante, el primero ofrece tesoros y el otro responde:
Almirante
Pido que su escudo (el del Duque) quede
blanco y liso cual está
y recuerdo le será
de que a nadie pisar puede.
Y yo, en el escudo mío
las cinco flores de lis
que le arranqué en San Dionís
y gané en el desafio
por blasón he de llevar,
para perpetua memoria
en que asegure la historia
que no me deje pisar.
Rey
Almirante de Aragón
las cinco flores de lis
ganadas en San Dionís
os concedo por blasón.
Y liso quede el escudo
del Duque de Normandía,
ya que por su estrella impía
guardarlo de vos no pudo.
El Duque irritado y fiero dijo entre los cortesanos que su padre no podía inferirle tal agravio. Pronunció las palabras "c´est mal donné", despechado y oyéndolo el Almirante contestóle sin mirarlo:
Para que más satisfecho
mi honor hoy pueda quedar,
también quiero perpetuar
ese imprudente despecho.
Y aunque el de Aldana acatado
en toda la tierra ha sido
desde hoy será el apellido
de mi estirpe, Maldonado.”
Eso cuenta la leyenda, no sé si será verdad o no pero bonito sí que le quedó al señor Duque de Rivas.

En el próximo capítulo os contaré las ramas del apellido en la Alpujarra y os hablaré de las dos más importantes, de las que descendemos casi todos los Maldonado desde Murtas a Almería.
Saludos Benínar.
© Francisco Félix Maldonado Calvache.2012.
domingo, 20 de marzo de 2011
La viga de Ohanes

Hubo un tiempo en el que los archivos municipales de los pueblos alpujarreños rebosaban historia. Tenían tantos legajos, tantos libros que hubieran sido el paraíso de cualquier investigador.
Siendo Ohanes un pueblo de realengo, entre noviembre de 1734 y diciembre de 1740 ocurrió el hecho que más adelante vamos a leer, alguien lo recogió y encuadernó, alguien que quiso que generaciones futuras aprendieran del pasado. Por desgracia, los inquisidores del siglo XX destruyeron los documentos, sólo queda de él lo que se publicó en 1939 en la revista Aleteos por los maestros José Miralles y José Carretero.
Esta es una historia antigua que bien podría ocurrir mañana, comienza con una carta que el maestro de Ohanes le envía al alcalde de dicho pueblo:
“Tengo el honor de poner en su conocimiento la inquietud que me produce ver la viga que media la clase que regento, pues está partida por medio, por lo cual el tejado ha cedido y ha formado una especie de embudo que recoge las aguas de las lluvias y las deja caer a chorro tieso sobre mi mesa de trabajo, mojándome los papeles y haciéndome coger unos dolores reumáticos que no me dejan mantenerme derecho.
En fin, señor Alcalde, espero de su amabilidad ponga coto a esto si no quiere que ocurra alguna desgracia con los niños y con su maestro, éste su muy seguro servidor. Dios guarde a usted muchos años. Ohanes, noviembre de 1734”.
Respuesta del señor alcalde de Ohanes:
"Recibo con gran extrañeza el oficio que ha tenido a bien dirigirme y me apresuro a contestarle. Es cosa rara que los agentes de mi autoridad no me hayan dado cuenta de nada referente a la viga, y es más, pongo en duda que se encuentre en esas condiciones, pues según me informa el tío Sarmiento no hará sesenta años que se puso, y no creo una vez dadas esas explicaciones, que no tengo por qué, paso a decirle que eso no son más que excusas y pretextos para no dar golpe. En cuanto a lo de los papeles que se le mojan y el reuma que se le avecina, pueda muy bien guardárselos, aquéllos en el cajón o en casa, y éste yendo a la escuela con una manta. No obstante lo que antecede, enviaré uno de estos días alguno de mis subordinados que mire lo que hay de eso. Y ojo, que su engaño le estaría estar otros seis años sin cobrar los 500 reales de su sueldo.
Dios guarde a Vd muchos años.
El Alcalde Bartolomé Zancajo. Ohanes 28 de noviembre de 1734”.
Respuesta del señor maestro:
"Tengo el honor de acusar recibo a su atento oficio de ayer donde tiene a bien poner en duda el estado de la viga. Desde mi oficio anterior, Sr. Alcalde, hace unos ocho meses, pasaron las lluvias del invierno; y yo siempre mirando la viga, con la inquietud consiguiente: ¿caerá, no caerá? Y así un día y otro, como el en vez de una viga fuera una margarita. Si Vd. no cree lo que le estoy diciendo, puede mandar dos personas peritas, o venir Vd. mismo dando un paseito, si no le cuesta mucha molestia, que yo no le engaño, mas para darle una idea del estado de mi clase me permito acompañarle un dibujo, tomado del natural, que le dará una estampa real de ella. Y de lo del sueldo, no creo que se atreva a tocar los quinientos reales, porque ya sabe Vd. lo que dice el refrán "Al cajón ni... “
En fin, Sr. Alcalde, Dios le guarde muchos años de los efectos de la viga.
Ohanes de las Alpuxarras a 29 de noviembre de 1734. Partido de Uxijar. Reino de Granada.
El Maestro. Zenón Garrido (firmado y rubricado)".
Respuesta del señor alcalde:
”Acuso recibo de su oficío del 29 de noviembre del pasado año y me parece excesiva tanta machaconería, en el asunto de la viga. Sepa el Sr. Maestro, que si no le conviene la escuela puede píllar el camino e irse a otro sitio, que aquí para lo que enseña, falta no hace. ¿Qué le importa a estas gentes, ni a nadie, dónde está Marte, ni las vueltas que da la luna, ni que cuatro por seis son veintisiete ni que Miguel de Cervantes descubrió las Américas? Para coger un mancaje basta y sobra con tener fuerzas para ello. No obstante, como soy amante de la curtura (sic) y no que digan que he echao (sic) al Maestro y que no lo trato, como se debe, nombraré una comisión que informe sobre el asunto de la viga, y si resulta que Vd. me ha engañado, se ha caído.
Dios guarde a V. muchos años.
Ohanes de las Alpuxarras a 15 de octubre de 1735. El Alcalde, Bartolomé Zancajo (firmado y rubricado)".
Y ahora entran en escena los peritos, mandados por el señor alcalde para que emitieran un informe sobre el estado de la viga:
"Antonio Fuentes Barranco y Juan González, maestros albañiles graduados de la villa de Ohanes de la Alpuxarra, informan:
Que personados en el sitio denominado u llamado, sea con perdón, la Escuela de este lugar, a las doce de mañana del día 15 de mayo de 1736, acompañados por el Escribano de este Ayuntamiento, y mandados por el Sr alcalde, opinamos, pensamos, que la viga que ocupa el centro de la clase, aula o sala, que por estos tres nombres se le denomina o circunscribe, que la dicha viga no se haya movido, sólo que ha bajao cosa de diez o doce deos, sólo caer, pero nunca juntarse con el suelo aplastando a los que coja dentro. Pero como quiera que la madera es un cuerpo astilloso, tiene que crujir antes de pegar el golpazo dando tiempo a que se salven por lo menos siete u ocho, todo lo cual, y puesta la mano en el corazón y en conciencia, decimos, que el peligro que ofrece la aludida viga es un peligro leve, o sea de poca trascendencia. Todo lo cual firmamos y no sellamos, por no tener sello en Ohanes a la fecha arriba indicada..
Antonio Fuentes y Juan González (firmado y rubricado)"
Y ahora entra en escena el señor escribano del lugar y emite su informe:
"Don Celedonío González-García, Escribano de la villa de Ohanes de las Alpuxarras, partido de Uxixar, reyno de Granada, digo, declaro y doy fe, de cuanto en esta información del Maestro de primeras letras de esta localidad, sobre una viga que dice el primero al señor Alcalde, o sea al segundo, está partida en el techo de su clase. Mi informe imparcial, desapasionado y verídico, como corresponde a mi profesión, es el siguiente: Si la viga cae y amenaza peligro, puede ocurrir:
1. Que mate al maestro, en cuyo caso esta digna Corporación se ahorraría los quinientos reales que le paga.
2. Que matase a los niños en cuyo caso sobraba el Maestro.
3. Que matase a los niños y al Maestro ocurriendo en este caso, como suele decirse, que se mataban dos pájaros de un tiro.
4. Que no matase a nadie, en cuyo supuesto no hay por qué alarmarse.
Examinados en derecho las causas y efectos que anteceden, emito este informe, honrado y leal, cumpliendo con ello un deber de conciencia.
En Ohanes de las Alpuxarras a 15 de mayo de 1736. Celedonio Gronzález-García (firmado y rubricado)".
Y el último documento que cuenta cómo terminó el asunto de la viga. decia así:
"Yo, don Joseph Sancho Mengíbar, Cronista ofícial de la villa de Ohanes de las Alpuxarras, declaro por mi honor ser ciertos los hechos que a continuación describo, para que de ellos quede constancia en el Histórico Archivo de esta villa, lamentando que la índole de los mismos ponga un hito trágico en los bucólicos anales de este pueblo. El día catorce de octubre, del año de Nuestro Señor Jesucristo de míl setecientos cuarenta, siendo Alcalde de esta villa don Bartolomé Zancajo y Zancajo, y siendo las doce de su mañana, se hundió el techo del salón de la Escuela de esta localidad, pereciendo en el siniestro, el señor Maestro de primeras letras, don Zenón Garrido Marín y los catorce niños que en aquellos momentos daban su clase. Después de laboriosos trabajos, fueron extraídos de entre los escombros, los restos de las víctimas y trasladados al Depósito del Cementerio Municipal, acompañados del pueblo en masa, que era partícipe por entero del dolor que significaba tal catástrofe, ya que todos, más o menos directamente, les alcanzaba, dado el número tan elevado de inmolados en aras de la cultura.
Abierto el oportuno expediente, se ha podido comprobar que por parte de la Autoridad competente se tomaban periódicamente todas las medidas encaminadas a velar por el buen funcionamiento del sagrado recinto; y como prueba concluyente, se presentó un Expediente, incoado al efecto, en que dos peritos albañiles y el Ilustre Escribano de esta villa, informaban sobre el buen estado del local, en fecha muy próxima al suceso, ya que los informes datan del día 15 de mayo de 1736; quedando plenamente demostrado que únicamente un accidente fortuito fue el responsable del hundimiento a que hemos hecho referencia.
Y para que quede constancia, lo redacto y lo firmo en Ohanes de las Alpuxarras a quince de diciembre de mil setecientos cuarenta.
Joseph Sancho".
Esto es historia y así os lo he contado.
domingo, 10 de octubre de 2010
Turón de las Alpujarras
Turobrigia lo llamaron los romanos y de él exportaban sus higos, famosos por todo el Mare Nostrum.
Su iglesia, reconstruida en el siglo XVIII ha dejado al descubierto unas pinturas inéditas en la decoración alpujarreña.
Saludos.
martes, 7 de abril de 2009
Repobladores de Válor (Granada)
A finales del siglo XVI el pueblo de Válor (Granada) se repobló con gentes del resto del reino, en este caso casi todos son de la provincia de Jaén, estos son sus nombres y procedencia:



